Richard Turere con su ganado. Por National Geographic
Richard Turere con su ganado. Por National Geographic

El niño masai que mantiene alejados a los leones con su invento

Richard Turere es un joven masai de 13 años que vive al sur del Parque Nacional de Nairobi.

Dicho parque no está cerrado por lo que los animales entran y salen libremente. En numerosas ocasiones las cebras y otros herbívoros salen fuera del perímetro del parque, compartiendo pastos con el ganado de la familia de Richard. El problema es que tras los herbívoros van los depredadores y en numerosas ocasiones surgen los conflictos entre masais y leones, por la caza y defensa del ganado respectivamente.

Ganado muestro por leones. Por athikapitibigcats

Ganado muerto por leones. Por athikapitibigcats

Como todos los masais, Richard tiene la creencia de que todo el ganado de la tierra pertenece a los masais, sintiendo por este motivo un enorme respeto y aprecio hacia él. Creció sintiendo un gran odio hacia los leones, puesto que éstos atacaban y mataban a sus vacas durante la noche, ocasionando grandes pérdidas a la comunidad masai. Este odio hacia estos depredadores ha hecho que muchos hayan sido perseguidos y aniquilados por los guerreros masais, haciendo que la población de los leones se vea diezmada.

León abatido por masais. Por baraza.wildlifedirect.org

Leona abatida por masais. Por baraza.wildlifedirect.org

Los niños masais de entre 6 y 9 años son responsables de cuidar el ganado de su padre y Richard era uno de ellos.

Esa responsabilidad de mantener a salvo al ganado fue lo que le hizo agudizar el ingenio y dar con la solución. Su historia ha sido recogida con gran admiración.

En su afán de mantener lejos a los leones, su primera idea fue emplear el fuego. Dejando el fuego encendido al rededor del ganado pretendía ahuyentar a los leones. No resultó efectivo, los leones seguían acercándose y seguramente el fuego permitía localizar más fácilmente la ubicación del ganado.

El siguiente paso fue emplear un espantapájaros para hacer creer a los leones que él se encontraba cerca del ganado protegiéndolo. Algo que tampoco resultó efectivo, puesto que al percatarse de que estaba estático los leones comprendieron que no era una amenaza.

Una noche Richard se encontraba paseando alrededor del establo con una antorcha llameante, esa noche ningún animal se acercó a las inmediaciones, lo que hizo comprender a Richard que había encontrado la forma de mantener a los leones a raya, era la luz en movimiento lo que asustaba a los grandes felinos.

Y aquí se produce lo que despierta la admiración no sólo de su familia y la comunidad masai, si no de toda la nación.

Un niño de 13 años, sin ningún tipo de estudios de electrónica, ni electricidad, él sólo ideó la forma de mantener lejos a los leones durante las largas noches.

Croquis del sistema "anti leones". Por baraza.wildlifedirect.org

Croquis del sistema “anti leones”. Por baraza.wildlifedirect.org

Un panel solar, conectado a una batería de un viejo coche cargándola durante el día, la batería suministra electricidad a un transformador, que sumado a un interruptor y unas bombillas, forman un sistema de luces intermitentes que rodean el perímetro del establo donde se encuentra el ganado.

Durante la noche el efecto de la luces destellando hacen creer a los depredadores que hay personas caminando con una linterna o una antorcha, consiguiendo así mantenerlos alejados.

La instalación de Richard Tturere. Por baraza.wildlifedirect.org

La instalación de Richard Tturere. Por baraza.wildlifedirect.org

Este ingenioso sistema ha sido adoptado a lo largo de todo Kenia, resultando ser totalmente exitoso frente a los ataques de leones, leopardos y hienas.

Como consecuencia, el gobierno de Kenia le concedió una beca de estudio en un prestigioso colegio, siendo éste el primer paso para alcanzar a ser lo que Richard Turere anhela, ingeniero de aviación. Poder trabajar con los aviones que desde niño veía sobrevolar sobre el Parque Nacional de Nairobi.

Esta es la bonita historia de cómo un niño masai consiguió acabar con el largo conflicto entre masais y leones, permitiendo así que la población de estos majestuosos animales se vaya recuperando.

Os dejamos que le escuchéis contarlo, en primera persona.

  • candido

    Aprendio de su experiencia con los animales como los mas experimentados.

    • http://udare.es/ Udare

      Se aprende más de lo que vives que de lo que lees y te cuentan!!

      Un ejemplo de tesón y actitud.

      Gracias por tu comentario Cándido

  • comentario

    Realmente el gran motivo del descenso del número de leones ha sido porque la población de Masais ha crecido enormemente en los últimos años (los hay que viven sin conocer el mundo civilizado y muchos que hasta van a la universidad) y sus niños, en un punto del proceso para que la tribu les acepte como adultos, debían ser capaces de cazar y matar a un león. Los gobiernos de Kenia y Tanzania les prohibieron esta práctica porque afectaba al turismo, una de sus fuertes fuentes de ingreso (safaris), y ahora ya no le permiten cazarlos incluso cuando defienden su ganado porque les sancionan duramente.

    De todas formas, los depredadores en la sabana tienen alimento como nubes tiene el cielo, aunque tampoco estoy diciendo que un leon no le ponga pegas a un bocado fácil con la luna de testigo…

    • http://udare.es/ Udare

      Tienes razón.

      Realmente el ingenio de Richard contribuye a evitar las muertes de los leones, pero no es el único responsable de que la persecución a estos animales haya descendido.

      Como bien dices, la ancestral tradición de la caza del león en el tránsito de la niñez al adulto en la cultura masai, fue una de las causas más impactantes en el descenso de la población de leones. Este asunto nos pareció muy interesante y lo tratamos en este otro post http://udare.es/2014/11/17/juegos-olimpicos-masais/

      No sé si has tenido tiempo de escuchar a Richard contar su historia en primera persona, es interesante. Podrás verla en el enlace al final del post.

      Muchas gracias por tu comentario y el tiempo dedicado al mismo.

      Un abrazo